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1. Piense que puede y podrá

2. El bambú japonés

3. El portero del prostíbulo

4. El pensamiento constructivo

5. El ciclo del éxito

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7. La parábola del conducto primera parte

8. La parábola del conducto segunda parte

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18. El inicio del Samurai

19. El final del Samurai

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21. El Secreto

22. Ladrones de sueños

23. Un día especial

24. Nick Vujicic, una vida sin límites

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26. Sigue tu sueño

27. Diez secretos para el éxito

“El compromiso es el enemigo de los obstáculos y la resistencia, pues es la seria promesa de seguir adelante, de volver a ponerse de pie, sin importar cuantas veces te hayan derribado.”

David McNally

"Los analfabetas de hoy ya no son los que no saben leer ni escribir, son aquellos que no son capaces de desaprender para aprender cosas nuevas"

 

LA PARÁBOLA DEL CONDUCTO

Segunda parte

 

 

"Sueños de conductos en un mundo donde solamente hay gente que utiliza baldes "

 

 

Se voltean las cosas 

 

Los días se convirtieron en meses. Un día Pablo se dio cuenta de que su tubería ya estaba terminada hasta la mitad del trayecto, lo que significaba que él solo tenía  que caminar media distancia para llenar sus baldes. Por lo tanto Pablo utilizó su tiempo extra para trabajar en la tubería. La fecha de culminación se acercaba cada vez más rápidamente. 

 

Durante sus recesos de descanso, Pablo miraba a su amigo Bruno transportar los baldes. Éste último estaba más jorobado que nunca. Él estaba torcido del dolor, y sus pasos eran cada vez más lentos debido al trabajo tan pesado. Bruno no sólo tenía la espalda inflamada sino que estaba iracundo, resentido por el hecho de que estaba condenado a transportar baldes, día tras día, durante el resto de su vida. 

 

Él empezó a invertir menos tiempo en su hamaca y más tiempo en la taberna. Cuando los clientes de la taberna veían que Bruno venía, susurraban: “Ahí viene Bruno el hombre de los baldes”, y empezaban a reírse cuando el borracho del pueblo imitaba la postura de Bruno y su caminado. Bruno ya no le compraba rondas a los aldeanos y tampoco contaba chistes. Prefería estar sentado en una esquina oscura rodeado de botellas vacías. 

 

¡Finalmente, el día de Pablo llegó, la tubería estaba terminada! ¡Los aldeanos lo rodearon para ir a ver cómo el agua llegaba, a través de la tubería, hasta la cisterna de la aldea! Ahora por fin, el pueblo tenía un suministro constante de agua, y los vecinos de la campiña se mudaron hacia la aldea. Ésta creció y progresó. 

 

Una vez que la tubería se había terminado, Pablo ya no tenía que transportar más baldes. El agua fluía bien sea que él trabajase o no. Fluía mientras él comía. Fluía mientras él dormía. También funcionaba los fines de semana mientras él jugaba. Y mientras más agua llegaba constante al aljibe de la aldea, más dinero le llegaba al bolsillo de Pablo.

 

Pablo, el hombre de las tuberías, más tarde fue conocido como Pablo el hacedor de milagros. Los políticos lo citaban por su visión y le rogaban que se lanzase como Alcalde. Pero Pablo comprendió que él no había realizado ningún milagro, sencillamente era el primer paso de un gran, gran sueño. Verán, Pablo tenía sueños que iban más allá de la aldea.

 

¡Pablo tenía la intención de construir conductos a lo largo y ancho de todo el mundo! 

 

Reclutar a los amigos para que le ayuden 

 

La tubería hizo que Bruno el hombre de los baldes quebrara en su negocio, y era muy doloroso para Pablo ver a su viejo amigo mendigando tragos gratis en la taberna. Por lo tanto, Pablo decidió concertar una reunión con Bruno. 

 

“Bruno, he venido aquí para pedirte ayuda.”

 

Bruno enderezó sus hombros jorobados, y sus ojos hicieron un guiño de extrañeza. “No te burles de mí”, dijo Bruno displicentemente.

 

“No he venido aquí para hacer chanzas”, dijo Pablo. 

 

“He venido aquí para ofrecerte una gran oportunidad de negocios. A mí me tomó más de dos años terminar mi primera tubería. ¡Pero aprendí mucho durante ese tiempo! Ya sé qué herramientas debo utilizar, dónde debo excavar y cómo debo tender la tubería. He guardado mis apuntes mientras hacía el trabajo, y he desarrollado un sistema que me permitirá construir otro conducto… y luego otro… y luego otro… 

 

“Yo podría construir una tubería por año trabajando sólo. Pero esa no sería la mejor manera de aprovechar mi tiempo. Lo que planeo hacer es enseñarte a ti y después a otros, cómo construir conductos… y luego hacer que ellos les enseñen a otros… y así hacer que cada uno de ellos le enseñe a otros… hasta que haya una tubería en cada aldea de cada país… y eventualmente, una tubería en cada aldea del mundo. 

 

“imagínatelo”, continuó diciendo Pablo: “podríamos ganarnos un pequeño porcentaje por cada galón de agua que fluyera a través de cada uno de esos conductos. Mientras más agua fluya a través de dichas tuberías, más dinero va a fluir rumbo a nuestros bolsillos. ¡La tubería que construí no es el final del sueño! ¡Es tan sólo el comienzo!” 

 

Bruno finalmente vio el panorama global. Sonrió y le extendió a su viejo amigo la mano ahora llena de callos. Se dieron la mano…  y luego un fuerte abrazo como cuando eran viejos amigos. 

 

Sueños de conductos en un mundo donde solamente hay gente que utiliza baldes 

 

Los años pasaron. Pablo y Bruno hacia años que se habían retirado. El mundo del negocio de las tuberías que ellos habían fundado todavía bombeaba agua y a la vez millones de dólares al año rumbo a sus cuentas bancarias. Algunas veces en sus viajes a la campiña, Pablo y Bruno pasarían junto a aldeanos que aún transportaban aguas en baldes. 

 

Estos dos, que habían sido amigos desde la niñez a veces se orillaban y hablaban con los jóvenes que encontraban en el camino para relatarles la historia de ellos y les ofrecían la oportunidad de que construyeran su propia tubería. Algunos de estos jóvenes escuchaban y aprovechaban la oportunidad de iniciar su propio negocio de tuberías. Tristemente sin embargo, la mayoría de las personas que transportaban baldes descartaban rápidamente la noción de una tubería. Pablo y Bruno escuchaban siempre las mismas excusas una y otra vez.

 

“No tengo tiempo.”

 

“Mi amigo me dijo que él conocía un amigo de un amigo que había ensayado construir una tubería y quebró.”

 

“Sólo los primeros que construyen la tubería son los que realmente pueden obtener ganancias de ese negocio de conductos.”

 

“Yo he transportado baldes toda mi vida. Zapatero a sus zapatos, yo me encargaré de hacer lo que sé hacer”.

 

”Yo conozco personas que han perdido una fortuna en negocios de conductos, estos terminan siendo una estafa. A mí, eso no me va a pasar”. 

 

Entristecía mucho a Pablo y a Bruno que tantas personas carecieran de visión. 

 

Pero ambos hombres al final se resignaron a aceptar que vivían en un mundo de transportadores de agua en baldes… y que sólo un pequeño porcentaje de personas serían lo suficientemente osadas cómo para construir sueños de conductos.

 

Explore la primera parte de este artículo aquí

 

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